El término ‘Biblia’
proviene de la expresión griega ta Biblia ta hágia (“Los libros sagrados”). Era
empleada por los hebreos de habla griega de los tiempos previos a Jesús
(Yeshua), de Nazaret para referirse al Antiguo Testamento. Mucho después los
primeros cristianos la usaron para nombrar al conjunto de los textos del
antiguo y nuevo testamentos.
La Biblia, originalmente, fue recopilada por primera vez en la
historia en el siglo III antes de Cristo, cuando setenta sabios judíos fueron
invitados por el rey Ptolomeo II a acudir a Alejandría para aportar a la famosa
biblioteca la historia del pueblo de Israel (lo que hoy llaman el Antiguo
Testamento). Durante meses, pusieron por escrito la memoria de miles de años
del pueblo de Israel, desde Adán, hasta Moisés, incluyendo los libros
históricos, sapienciales y proféticos.
Su trabajo se tradujo del arameo y hebreo antiguos al griego. De
aquellos originales de la Biblia alejandrina, al igual que los textos de los
filósofos griegos presocráticos, no hay ningún rastro físico. Todo aquello se
esfumó debido a los saqueos e incendios de la legendaria biblioteca, pero
también debido a su débil soporte de transmisión: el papiro, la vitela y el
cuero, no resisten el paso del tiempo. Lo mismo sucedió a los escritos
evangélicos
¿Y PORQUE HOY TENEMOS ESE CONOCIMIENTO?
Durante años, se han hecho miles y miles de copias de copias.
Sin embargo, eso produjo una duda hermenéutica: "Los textos antiguos
fueron copiados por batallones de escribas, frecuentemente en los monasterios,
y sufrieron numerosas afrentas que van desde la simple falta de ortografía o de
atención del copista, hasta la corrección doctrinal y voluntaria",
Como cada copia siempre tenía algún error de interpretación o
de transcripción, la paleografía cristiana se ha esmerado en comparar copias
con otras copias para recomponer un texto lo más parecido al original.
LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO
Cuando dos pastores beduinos penetraron por error en 1947 en
una cueva en busca de una cabra perdida, y descubrieron antiguos rollos
encerrados en vasijas, se desató una de las disputas paleográficas más
fascinantes de la historia.
Esos rollos contenían extractos o pasajes enteros de los
libros de la Biblia. Se les denominó los rollos del Mar Muerto. Procedían del
año 150 a.C hasta el 70 d.C.
Muy pronto surgieron teorías curiosas sobre su contenido: unos
afirmaban que esos textos daban una vuelta a los Textos Sagrados, los cuales
habían sido deformados a lo largo de los siglos por la historiografía
cristiana.
Otros, añadieron que la Iglesia no quería dar a conocer su
contenido pues contenían reveladoras contradicciones sobre Jesús (Yeshua), Los
hubo que dijeron que era el mejor testimonio del Nuevo Testamento.
Los textos hallados en las cuevas de Qumrán, a orillas del Mar
Muerto, son fragmentos procedentes de unos 800 manuscritos que, en su origen,
se presentaron en forma de rollos. Muchos de esos manuscritos son copias de
copias, pues en la antigüedad, el papiro era desgraciadamente, la forma más
popular de transmitir el saber. Y el papiro se deteriora fácilmente.
¿Qué
contenían entonces? En parte son textos bíblicos, del Antiguo
Testamento, y en parte son textos religiosos no bíblicos de diverso signo, como
reglas morales y legales. Existen unos 200 manuscritos bíblicos entre los que
se encuentran 32 copias del Libro de los Salmos, 28 copias del Deuteronomio, 21
copias del Libro de Isaías, citas ínfimas (los teffilim, o pequeñas tiras de
cuero), con citas del Éxodo y del Deuteronomio, tiras que se ponían en un
estuche y que se llevaban en el brazo o sobre la cabeza.
Los manuscritos esenios permitieron completar algunos pasajes
oscuros de las Sagradas Escrituras, pero no descubrieron nada realmente
fascinante, a pesar de que se trató de uno de los hallazgos arqueológicos más
importantes del siglo XX.
Los manuscritos de Qumrán demostraron que el trabajo de los
doxógrafos y paleógrafos cristianos fue serio y atinado durante siglos, y que
en Qumrán solo había textos del Antiguo Testamento.
TEXTOS EN GOOGLE
Los textos del Mar Muerto son públicos desde 1991, cuando las
autoridades arqueológicas de Israel (que controlan el acceso a los documentos
desde la Guerra de los Seis Días en 1967), permitieron la libre consulta a
todos los documentos. Desde esa fecha, se han ido fotografiando, y desde hace
pocos años, se podían consultar en internet en este formato. Pero ahora, con
Google, se pueden consultar de una forma mucho más cómoda: digitalizados. Y
además, Google Maps aporta la localización exacta de aquellos manuscritos.
¿Y EL NUEVO TESTAMENTO?
Aunque parezca increíble, reunir las partes del Nuevo
Testamento fue una tarea incluso más ardua para los eruditos. Tras la muerte de
Jesús (Yeshua), en la primera mitad del siglo I, sus milagros y obras fueron
pasando de boca en boca hasta extenderse por todo el Mediterráneo. En la
segunda mitad del siglo I había decenas de versiones: en siríaco, en copto, en
latín, en griego culto, en armenio.... Algunas coincidían. Otras no.
El caso es que a medida que pasaba el tiempo, aumentaba el
número de versiones. Cuanto más famoso era Jesús (Yeshua), y más se extendía el
cristianismo por el mundo, más difícil era encontrar 'la versión' fiable de su
vida.
En el 370 se elaboró una lista que contenía cuatro evangelios
creíbles, además de epístolas o cartas de San Pablo, hechos de Apóstoles y el
Apocalipsis de San Juan. En un concilio celebrado en 397 después de Cristo
fueron consagrados después de cotejar unos con otros, y descartar varias
versiones.
- El evangelio de San Mateo es el más directo pues Mateo fue
uno de los discípulos de Jesús (Yeshua), a quien fue encomendada una misión de
apostolado por el mundo.
- San Marcos y San Lucas no conocieron a Jesús (Yeshua), pero oyeron de él por los relatos de San
Pablo. Eran sus discípulos.
- Por último, está el evangelio de San Juan, el más joven de
los discípulos. Este evangelio diferente a los otros tres en su redacción y en
su estilo.
Ahora bien, estos evangelios pudieron haber sido escritos por
ellos, o por comunidades de fieles que recogieron estas versiones y las
compilaron entre el siglo I y el III. Luego, esas versiones fueron copiadas
centenares de veces hasta que los concilios las consagraron.
¿Y DÓNDE ESTÁN LOS MANUSCRITOS?
Los eruditos de hoy calculan que hay a su disposición hasta
150.000 manuscritos antiguos. Pero dentro de esa marabunta de manuscritos, se
ha determinado cuáles son los más fiables.
Algunos manuscritos se hallan hoy en el Vaticano, en San
Petersburgo, en París, en Cambridge... De alguno solo hay pequeños trozos que
han tenido que ser complementados con versiones posteriores.
El manuscrito más antiguo y completo del Nuevo Testamento es
el Codex Sinaiticus,
conservado en la Biblioteca Británica de Londres. Está escrito en griego uncial
(un tipo de letra mayúscula), y data del 330-350 después de Cristo.
Pero si hablamos de trozos sueltos, el más antiguo procede del
125-130 después de Cristo, se llama el papiro Rylands y procede del evangelio
de San Juan. Está escrito por ambas caras y se conserva en la Biblioteca
Rylands de Manchester.
Cada año, aparecen nuevos 'trozos' del Nuevo o
del Antiguo Testamento, y entonces se desata una pelea para saber si es copia
fiel, o si es una versión mal trabajada.
El último texto apareció en 2012 y provocó un pequeño revuelo
en marzo de 2014, cuando fue dado por cierto por la Harvard Theological Review.
Se trata de un pequeño pasaje del Nuevo Testamento datado
entre el VI y el IX d.C. y que expone esta frase: "Jesús les dijo: mi
esposa...". (Puede esto referirse a la iglesia).
Todavía se duda de su autenticidad.
Más de dos mil millones de cristianos en todo el mundo basan
su fe en el Nuevo Testamento, uno de
los textos más influyentes de la historia. Por eso, cada nuevo descubrimiento
sobre la Biblia suele causar gran furor.
Grigory Kessel, investigador de la Academia Austríaca de
Ciencias, debió sentir eso cuando descubrió una traducción del Nuevo Testamento
de 1.750 años de antigüedad, una de las más antiguas hasta el momento. Kessel
utilizó fotografía ultravioleta en imágenes escaneadas de manuscritos
conservados en la Biblioteca Vaticana. Así, descubrió un pequeño fragmento de
una traducción siríaca, escrita en el siglo III a.C., la cual había sido borrada
y tapada por otros manuscritos. El siríaco es un dialecto del arameo que surgió
en el siglo I d.C. Junto con el griego, fue la lengua más importante de la
literatura religiosa de los primeros siglos de la era cristiana. Esta escritura
es una pieza más del complicado rompecabezas que es la historia de la Biblia.
¿CÓMO SE SABE LA ANTIGÜEDAD DE LOS MANUSCRITOS?
Los científicos utilizan diversos métodos para comprender
mejor cuándo, dónde y por quién fue escrito un manuscrito antiguo. Por ejemplo,
los manuscritos en papiro revelan que los textos fueron escritos antes del
siglo III d.C. Después, el papiro se sustituyó por el pergamino y la vitela
(piel de vaca o ternera), que eran de mejor calidad y más duraderos. Por eso,
hoy en día se encuentran muchos más documentos bíblicos del siglo IV d.C.
Otra pista útil es el tipo de letra. Expertos en caligrafía
histórica pueden dar aproximaciones de las épocas de los manuscritos, ya que
tienen un gran conocimiento de cómo se escribía en la antigüedad.
¿QUÉ SE SABE SOBRE EL ORIGEN DEL NUEVO TESTAMENTO?
Christoph Markschies, profesor de Cristianismo Antiguo de la
Universidad Humboldt de Berlín, explica a DW que los Evangelios del Nuevo
Testamento datan hacia el año 70 d.C. "Las transcripciones más antiguas
que tenemos son papiros de la primera mitad del siglo II, que se encontraron en
el actual Egipto", explica.
"Estos manuscritos bíblicos estaban originalmente en
griego, porque era la lengua principal de la parte oriental del Imperio
Romano", afirma Markschies. Al igual que los textos del Antiguo
Testamento, lo más probable es que se escribieran en un scriptorium, una
habitación especial donde los escribas realizaban los manuscritos.
La versión más antigua del Nuevo Testamento que existe hasta
el momento es el Códice Sinaítico, que
data del año 400 d.C., según Markschies. Es uno de los tres códices más
antiguos que originalmente contenían la Biblia completa en griego. Los otros
dos, el Códice Vaticano y el Códice Alejandrino, son de la misma época.
Estos códices son una parte importante de la historia de la
Biblia. Y académicos como Kessel y Markschies son sólo dos profesionales de
muchos otros en el mundo que dedican parte de su vida a desentrañar a partir de
manuscritos los secretos de la historia de la Biblia
Fuente: https://humanidades.com/biblia/#ixzz8FyaNtL9F
¿Cuántas Biblias hay?
Existen numerosas versiones de la Biblia. Las más importantes
son:
• La “Biblia
vulgata”. Su nombre indica que estaba escrita en latín vulgar, por lo que se le
decía simplemente “La vulgata”. Fue compuesta por San Jerónimo a pedido del
Papa Dámaso I en el siglo IV. El objetivo era unificar las distintas versiones
que circulaban en una sola, en la lengua más comúnmente hablada por el vulgo
del Imperio Romano.
• La Reina Valera.
Esta es la versión empleada por los protestantes, traducida por Casiodoro de
Reina y Cipriano de Valera. Luego fue sometida a revisiones en las que se modificó su estructura original
(eliminando los deuterocanónicos). El texto matriz para esta traducción fue el
Textus Receptus de Erasmo de Rotterdam.
• La “Biblia
griega”. Conocida como la Septuaginta y abreviada LXX, es la traducción al
griego koiné de los textos hebreos y arameos, más antiguos incluso que las
versiones usadas para el Tanaj hebreo. Es la empleada por la Iglesia Ortodoxa
Cristiana.
La lectura de la Biblia cristiana fue propuesta en el año 382
por la Iglesia Católica, bajo pontificado de San Dámaso I. Luego fue ratificado
en el Concilio de Trento de 1546.
Se lo denomina “canon” (es decir, modelo), pues determina y
ordena los libros tenidos por válidos y verdaderos.
Fuente: https://humanidades.com/biblia/#ixzz8FyZxLunA
Los libros de la Biblia están organizados en base al Antiguo y
Nuevo Testamentos. Dependiendo del canon bíblico que se acepte, el conjunto
contendrá unos u otros documentos.
Un ejemplo de canon distinto al católico es la traducción
alemana que Martín Lutero hizo de la Biblia. Este fundador del protestantismo
optó por incluir los libros apócrifos, al final, como un apéndice edificante.
Se oponía así a la versión aceptada y promovida por la Iglesia.
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Que el Todopoderoso llene tu vida de paz.
